Contexto
Una transacción de Bitcoin es una estructura de datos que permite transferir el control de determinados fondos conforme a las reglas del protocolo. No equivale exactamente a una transferencia bancaria tradicional.
Una cartera prepara la transacción y la autoriza mediante una firma criptográfica. La operación se difunde por la red y otros participantes verifican que cumple las reglas, como disponer de fondos suficientes y utilizar firmas válidas.
Los mineros seleccionan transacciones y las incorporan a bloques. Una vez aceptado un bloque, la operación queda registrada en la cadena. Los bloques posteriores añaden confirmaciones adicionales.
Las comisiones dependen de la demanda de espacio en los bloques y de las características de la transacción. Por ello pueden variar con el nivel de actividad de la red.
Las direcciones son identificadores derivados de información criptográfica y no equivalen a cuentas bancarias. La clave privada es el elemento que permite autorizar el gasto, por lo que su protección es esencial.